domingo, 11 de diciembre de 2016

Aquí, sentado, veo mis manos.
Arrugadas de tocar la vida, de tocar el tiempo.
Mis manos que otrora te acariciaron
ahora solo quedan para esto.
Cuanto extraño tu piel,
que era suave y tersa como la mía.
Ni levantar la mirada puedo;
el tiempo me ha vencido.
Y quedarán de mi, solo los recuerdos
que también se irán a donde hace rato te fuiste.
José Villasmil